Inseguridad... palabra simple usada desde nuestros primeros años luego de iniciados en la riqueza de nuestro léxico, su significado es algo más complejo...
inseguridad es lo que hoy reflejan mis relaciones personales, comentaba una adolescente cualquiera, al viento, su fiel compañero, quién acompañado de un cigarrillo, otorgaba la calma más profunda que pudiera alcanzar en momentos de angustia.
Pero luego se detenia, ¡que afortunada era!, ¿cuantas desdichadas almas en este mundo pueden vanagloriarse de poseer la cantidad de afectos verdaderos o al menos aproximarse a los que ella poseía?... pocos afortunados.
Pero luego de una leve reflexión notó que estos traen una cantidad infinita de tareas, que jamás serán tediosas, porque el cariño opaca ese tipo de cosas tan vacias, pero sin duda se encuentra exahusta.
Es que esta joven a entrado en la adolescencia- intento explicarme- ha agregado a los lios familiares, los de las amistades hace unos años y ahora como si faltara más, su corazón se ha inundado de una nueva emoción que la lleva a cambios anímicos profundos en solo segundos, como una balanza inestable. Algo cansada se le ve ya de esta situación, cree haber entregado su corazón a un joven de buen aspecto y claramente buen corazón, pero tan abatido de batallas anteriores que ha formado una coraza de grandes proporciones en torno a su alma. Esta joven, según se ve en su rostro al mirarse en el espejo cada mañana, se encuentra cómoda con lo planteado hasta que ve la realidad... su vida ha pasado desde siempre a una velocidad feroz y ahora que está expuesta a vivir las sensaciones que este joven le deja, se aterra y decide escapar de él, cada vez que sea necesario.
Con el tiempo la joven se ha comenzado a dar cuenta que sus salidas no resuelven el problema, ya que no puede mirar a la cara al joven ni mucho menos decirle que lo quiere sin remordimientos y tampoco se siente capacitada para pedirle su tiempo en los momentos que lo necesita...
Inseguridad se basa en desconfiar de uno mismo, en querer ser más, no poder y tener miedo que las personas a nuestro alrededor lo descubran. Existen solo dos formas de solucionarlo: hablarlo y quedar vulnerable a los siguientes acontecimientos, que ya no dependerán de ti o dos tomar tu corazón, respirar profundo y tragartelo sin dudas, ya que así podrás dejar de sentir como un ser humano.
viernes, 19 de febrero de 2010
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